lunes 23 de noviembre de 2009

ACELGAS MANÍACO DEPRESIVAS


Qué lástima me doy. Pero después del gozoso exceso de los Borrachitos del Sur, la cuaresma gastronómica ha invadido mi cocina. “Sustine et abstine” (soporta y abstente) que decían los romanos (los antiguos, no los de Berlusconi, claro). Heme pues aquí enfrentado a unas tristes acelgas que me miran mohínas y taciturnas, como no podía ser menos. Nacer acelga es lo que tiene. No hay que tener dotes de adivino para saber que siendo acelga nunca vas a ser el alma de las fiestas, no van a darte la mejor mesa en los restaurantes, ni dejarte entrar sin esperas en las discotecas de moda. Por no dejarte entrar, no lo harán tampoco en ese selecto y molón grupo de los alimentos prohibidos, de los guapos, de los que engordan y colesterolizan. De esos por los que todo el mundo pierde la cabeza y que los médicos te prohíben con sonrisilla entre suficiente y cabronzuela en cuanto asomas la jeta por su consulta. No, siendo acelga ni eso. Ser acelga es un asco, sobre todo descubriendo, al releer lo escrito, que mi vida y la suya se parecen tanto.

Ingredientes: 1 bote de cristal de acelgas, 1 bote de patatas cocidas, 1 lata de lomos de sardinas CUCA, 2 dientes de ajo, aceite de oliva, vinagre de módena, sal.
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Preparación: para que las acelgas estén ricas (dentro de sus modestas e hipocalóricas posibilidades) va a ser importante el tratamiento previo. En una cazuela con agua (no mucha) y un poco de sal ponemos cuatro o cinco patatas de bote a hervir durante un par de minutos para que se “desboticen” y cojan un sabor más natural, como hacemos habitualmente. Pero esta vez, casi al final, vamos a añadir el contenido del bote de acelgas bien escurrido de su líquido, para que experimenten el mismo y beneficioso efecto “desbotizador”. Las acelgas poco tiempo, un hervor bastará. Escurrimos todo bien y reservamos. En una sartén amplia ponemos un poco de aceite. Cuando esté caliente, añadimos los dos dientes de ajo picado. Cuando veamos que empiezan a dorarse, añadimos las patatas y las acelgas que teníamos reservadas y las salteamos con el ajo, añadiendo un poco de sal. Las ponemos en un plato regadas con un hilillo de aceite rico y le ponemos por encima un par de lomos de sardinas (que están estupendos, por cierto) que podemos haber hecho un segundo a la plancha vuelta y vuelta con un pelín de sal gruesa. Unas gotas de vinagre de Módena acabarán de redondear la faena y le darán un toquecillo de lo más apetecible. Oye, luego te lo comes y la depresión no era para tanto.


martes 17 de noviembre de 2009

BORRACHITO DEL SUR


Emborrachar un bizcocho es sencillo. Sólo tienes que invitarle a salir de copas. El problema es que los bizcochos beben como esponjas y te puede salir carísimo. Además, ¿quién tiene entrañas para comerse luego a un compañero de copas? Como no están los tiempos para dispendios económicos ni éticos innecesarios os propongo este plan alternativo que soluciona el problema con una copa de vino, sobaos y chocolate. Un postre sencillo de hacer, riquísimo con su toquecillo sureño de Pedro Ximénez y que os evitará andar trasnochando con bizcochos crápulas. Que luego os sacan en el Hola y cogéis mala prensa.
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Ingredientes: 8 onzas (porciones en las que viene dividida la tableta) de chocolate Valor (cobertura negra de chocolate especial fundir, dice exactamente el envoltorio), leche condensada, 2 sobaos pasiegos (cuatro si son de los pequeños), 1 copa de Pedro Ximénez.
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Preparación: en un bol desmigajamos los sobaos y los remojamos con un poco de vino Pedro Ximénez (u otro vino dulce rico que tengas por ahí). Por otro lado, en un cazo ponemos tres cucharadas de leche condensada y ocho porciones de chocolate Valor (o del que tengamos a mano). Lo colocamos en el fuego suave y removemos hasta que se nos deshaga. Si vemos que está muy espeso se le puede añadir un poquito de agua. Una vez desleído lo echamos en el bol sobre los sobaos y removemos bien, mezclándolo todo. Yo lo he puesto en un aro de emplatar y lo he metido a enfriar en la nevera, para luego desmoldarlo y servirlo con unas gotas de Pedro Ximénez por encima. También puede ponerse en un recipiente de cristal chulo, que servirá tanto para enfriarlo en la nevera, como para presentarlo después.

jueves 5 de noviembre de 2009

FRUGALIDAD DE NAVAJAS AL BUCÓLICO PURÉ DE ALBAHACA


Después de la traumática experiencia de preparar un libro de postres y el esfuerzo físico sobredimensionado y antinatural (aunque muy rico) exigido a mi estómago, adquirí durante un tiempo (no mucho, la verdad) una cierta tendencia hacia platos hipocalóricos y más bien frugales. El resultado fue bueno. Una cierta sensación de levedad, desintoxicación y limpieza interna. Y un hambre de la hostia. Pero bueno, de tal cúmulo de sensaciones surgieron algunas cosas interesantes, como estas navajas camperas que hoy os presento. Parece mentira lo que se puede hacer con unas patatas de bote, unos hierbajos (albahaca en este caso) y una latilla de navajas. Te sigues quedando con hambre, pero en vez de melancólica y como de perrillo abandonado, te quedas con un hambre mucho menos triste. No diré feliz, pero menos triste. Vamos, un hambre de esas inofensivas, que se te pasa enseguida si te comes un bocadillo de jamón. O un buen postre.
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Ingredientes: 1 bote de cristal de patatas peladas y cocidas, un ramillete de albahaca fresca (suele haber en el súper, sección de frutería y hierbajos varios), 1 lata de navajas, 1 limón, sal, pimienta molida, 1 hilillo de aceite de oliva rico.
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Preparación: por una vez vamos a pasar del puré de sobre y vamos a hacerlo con patatas de bote, que también es muy sencillo. Ponemos un cazo con un poco de agua a calentar, lavamos las patatillas de bote que nos vayamos a comer (para dos míseras navajas, tampoco muchas) y las ponemos a hervir dos minutos para que nos pierdan el sabor a envasado. Las escurrimos bien y las ponemos en un recipiente con el zumo de limón, un puñado generoso de albahaca, un poco de sal, un poco de pimienta y un pelín de aceite. Lo pasamos bien por la batidora y tenemos de repente (cosa de brujas o de druidas, que también eran muy de hierbas, que lo he leido yo en el Astérix ) un puré de lo más llamativo. Sólo queda ponerle un par de navajas por encima y regarlas con un poco de limón y un hilillo de aceite. ¡Hala!, a pasar hambre.

domingo 25 de octubre de 2009

CHEFS CONTRA EL HAMBRE

El año pasado, la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) puso en marcha una inciativa solidaria que se llamó CHEFS CONTRA EL HAMBRE y que dio como resultado un libro de recetas cuyo ingrediente básico era la papa, y en el que tuve el privilegio de participar, junto con los cocineros españoles José Andrés, Fernando Luna y Miguel Ángel González Cortés (que aún deben estar reponiéndose del susto de verse en un libro junto a un tipo como yo), y un montón de profesionales de varios países. Y el resultado no debió ser malo porque este año la inciativa se ha repetido con las legumbres como protagonistas y el recetario al que ha dado lugar, acaba de ser presentado en Chile.(http://www.rlc.fao.org/iniciativa/chefs.htm)
Para que os hagáis una idea, os pongo la receta que publiqué en el primer recetario y que en la línea de sencillez requerida no es otra cosa que un...

CEVICHE DE PAPA

"Cuando me llegaron las bases de esta interesante convocatoria y decidí entusiasmado participar, lo primero que se me vino a la mente fue que quería una receta sencilla, que fuera original y que además diera la impresión de ser una preparación tradicional. Algo que, aunque fuera mentira, diera la impresión de que se llevaba haciendo toda la vida (lo de la cocina impostora siempre tiene que salirme por algún lado). Así surgió la idea de este ceviche de papas, que me pareció que cumplía todos los requisitos. A muchos les parecerá una herejía, me hago cargo, pero así soy yo, siempre haciendo amigos. Y además no me importa, trabajar con patatas siempre saca lo más inconformista y revolucionario que hay en mí. Y no debo ser el único al que le pasa. Mira si no en la revolución mejicana. ¿Qué gritaba todo el mundo ?: ¡Viva Zapatata!
Para perpetrar la receta, la primera dificultad logística era obvia. No se puede sustituir el pescado crudo del ceviche tradicional por papa cruda. Dicen que es tóxica, y una cosa es estar acostumbrado a ganarse enemigos y otra muy distinta envenenar a medio América Latina y el Caribe. Así pues, en vez de cruda, decidí ponerla cocida. Conseguí además cebolla roja, limones y ají y me dispuse a consumar mi delito gastronómico de lo forma que seguidamente les narro, y con bastante falta de vergüenza".

Ingredientes: 1 tarro de los de cristal de patatas, 1 cebolla roja (2 si son pequeñas), 1 ó 2 limones (según el jugo que tengan), ají (cayena, guindilla...) al gusto, sal gruesa, perejil y, opcionalmente, un poco de aceite de oliva virgen extra.

Preparación: colocamos las papas en un colador y las enjuagamos bien bajo el grifo. Las hervimos un par de minutos en agua con un poco de sal y las ponemos a escurrir. Mientras se enfrían (pueden manipularse tranquilamente en caliente, pero duele), procedemos a cortar la cebolla en tiras finas y ponerla en un bol. Añadimos las patatas, cortadas en rodajas no muy finas, perejil picado y el ají cortado pequeño. Les exprimimos el jugo de limón por encima, le ponemos sal y removemos vigorosamente los ingredientes para que se mezclen bien los sabores. Podemos dejarlo reposar un ratito para que el limón empape bien la patata, pero servido al momento también está muy rico. Un último toque de perejil y, si se quiere y se tiene, un hilillo de aceite de oliva virgen extra completarán nuestra impostora receta. Como del Machu Picchu de toda la vida, oiga.
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Nota: este ceviche de tierra adentro puede hacerse también, obviamente, con papas cocidas normales.

Si alguien tiene interés, me cuentan que los libros pueden encontrarse en la librería
JUAN RULFO (del Fondo de Cultura Económica)
C/Fernando el Católico 86
28015 Madrid, España
Tel: (34) 91543 29 04 / 29 60 Fax: (34) 91 549 86 52
E-mail:
libreria.juanrulfo@fondodeculturaeconomica.es

sábado 17 de octubre de 2009

EL LIBRO DE POSTRES DE FALSARIUS CHEF

Ahora sí. Ahora ya puedo aseguraros que el libro está en la calle y podéis encontrarlo en sitios como la FNAC, el Corte Inglés, la Casa del Libro y en un montón de librerías independientes. Para no enrollarme os dejo con unas palabras que han escrito mis osados editores de la Compañía Oriental de la Tinta en el prólogo del libro, que lo cuentan mejor que yo.
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"Un libro para esos seres indómitos que un día sacaron a la báscula de su jaula y la lanzaron a volar libre por la ventana, y que ahora debe ser feliz porque no ha vuelto. El libro soñado de Alicia la hambrienta en el país de las maravillas. La isla del tesoro de los que navegan despistados por la procelosa cocina deshabitada de su casa. Un libro perfecto para los sabios que han comprendido que la belleza está en el interior. Que todo flaco encierra dentro un gordo que lucha por salir."

(si queréis leer el prologo entero y tener más información acerca del libro, pinchad en la imagen)

lunes 12 de octubre de 2009

TAPAHUECOS DE LIMÓN


Yo hay días que me levanto en plan chulo y me como el mundo. El problema es que yo me como el mundo y engordo (a ver si hacen ya un mundo bajo en calorías porque si no vamos a dejar de comérnoslo y nos vamos a volver todos unos pusilánimes). Eso desmoraliza. Sobre todo porque coma uno lo que coma (aunque sea el mundo) no sé por qué siempre te queda un hueco para algo dulce. Y engordas más. Se ve que igual que las vacas tienen varios estómagos, los seres humanos con propensión al enlorzamiento súbito (extraño síndrome inexplicable por la ciencia que provoca que la ingesta de 50 gramos de chocolate con forma de tarta den lugar inevitablemente a una talla más de pantalones) tenemos un pequeño estomaguillo supletorio que sólo se llena con postres. Pero esta vez me pillan prevenido. Tengo un limón y ¿existe algo más hipocalórico, dietético y austero que un limón? Un postre de limón es como hacerse una tarta con san Juan de la Cruz o algún místico de esos, te la comes y levitas seguro. Y para evitar la levitación le ponemos una base de galleta y mantequilla y un rellenito con yogur de limón, pero con leche condensada. Y ya tenemos el lío montado otra vez. Está muy rico pero ya no parece tan inofensivo. Maldita sea. Yo hay días (pocos) que me como el mundo, pero el resto del tiempo es el mundo el que me come a mí.
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Ingredientes: para una tartaleta individual: 5 galletas (en mi caso Marie Lu Integral, que están muy ricas y suenan como a adelgazante)1 yogur de limón, un poco de mantequilla, leche condensada, 1 limón, del que aprovecharemos el zumo y la ralladura.
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Preparación: desmigajamos las galletas y las mezclamos con un poco de mantequilla, la justa para que se compacten. Ponemos la masa resultante en un molde pequeño y bajo que habremos forrado con Albal para luego desmoldar fácilmente, y la compactamos bien con el dedo hasta que nos quede una tartaleta. En un plato aparte mezclamos el yogur de limón con el zumo del limón y tres cucharadas de leche condensada. Puedes variar las proporciones si la mezcla te gusta más ácida o más dulce. Allá tu conciencia. La mezcla resultante se vuelca dentro de la tartaleta y al final se adorna (esto es opcional pero queda de lo más chulo y refrescante), echando por encima la ralladura del limón. Ojo, por cuestión de comodidad es importante rallar el limón antes de extraerle el zumo.

viernes 2 de octubre de 2009

MIL DISCULPAS

Mil o por lo menos ciento y pico, que son los emails que tengo sin contestar en mi correo. Eso por no contar los comentarios que me habéis dejado en varias recetas y que también tengo pendientes. Un desastre. En mi descargo diré que la preparación de un nuevo libro ("El libro de postres de Falsarius Chef" que podéis ver en la imagen) me ha llevado más trabajo del que imaginaba. Sobre todo porque incluye varias recetas inéditas de las que no tenía fotos, ni textos de presentación, ni ningún otro material previo que tanto ayuda. Pero bueno, la cosa es que ya está en imprenta y para finales de mes andará por esas librerias de dios. Al final, me he quedado contento. No era fácil (al menos para mí, que soy de natural limitadillo) hacer una selección de postres impostores que fueran sencillos, aparentes y que estuvieran al alcance de cualquiera. Me preocupaba complicar las cosas, utilizar un montón de ingredientes distintos y que al final fuera una de esas colecciones de postres "que sí, que vale, que qué bonitos, pero yo esto no lo voy a hacer en mi puta vida". Pero no. A mí es un libro que me da buen rollo. Tiene un toque como de recetas de abuelita no muy mañosa que te cuenta sus truquillos para engañar, que creo que invita a poner en práctica lo que lees. Y de eso se trata, de que dé hambre y te veas capaz de solucionar el problema (gozoso problema) con cuatro cosas sencillas que encuentras en el súper de la esquina. Recetas como el "Lexatartín de melocotón", el "Pudin de pasas dipsomaníacas" o "Vodkata, el cóctel que se come", junto con algunas ya clásicas como la "tarta Thurman" o las "tortas Pataky" hacen que al final esté contento por el resultado. Claro que lo que que yo piense importa un huevo. Lo importante es lo que penséis vosotros, si lo acabáis leyendo. Yo, por mi parte, ya tengo bastante con los kilos que he ganado gracias al libro. Más concretamente cuatro, y no precisamente en mi cuenta corriente.

viernes 18 de septiembre de 2009

DESPEDIDA VERANIEGA DE ARROZ CON SETAS


Se acaba el verano y a los males propios de la situación (ese decidido e irrevocable “lo dejo todo y me quedo aquí en la playa de hippie, vendiendo pulseras y haciendo colgantes con escrotos de cangrejo” hasta que recuerdas que eres alérgico al marisco), se añade la pereza culinaria. ¿Para qué cocinar ya, si la vida no tiene sentido? Si pronto todo será gris, aburrido y con jefe. Pero bueno, no te dejes llevar por la desesperación (o sí, pero que no te quite el hambre) y mantengamos la calma. Saca los pies del agua, suelta el cubito y la pala a los que te aferras con angustia (que además no son tuyos, que se los has quitado a un niño despistado y ahora te mira con odio) y disponte a despedir el verano heroicamente. Como Aquiles ante Troya. Con un arroz con gambas. Sencillito de hacer, eso sí. Pero con setas, que nos recuerden que no todo es triste en invierno. Venga, que yo te paso la receta. Que sé que no es fácil asumir que esto se acaba, y ver perderse por el horizonte bandadas de muchachas melancólicas, que se pasaron el verano distantes y enfrascadas en sus libros, y ahora se van. Y arrepentirse, ya sin remedio, de no haberlas interrumpido, aunque fuera un momento, para decirles lo que sentías por ellas. Tan idiota como todos los años. Desde muy pequeño.

Ingredientes: 3 vasitos de arroz para microondas (SOS en mi caso), 1 envase de salsa de setas “Fungi porcini” de la marca Rana (zona refrigerada, junto a la pasta fresca), 8 gambones, un par de dientes de ajo, sal, perejil y aceite de oliva. Opcionalmente, un poco de queso rico para rallar.

Preparación: en una sartén amplia ponemos los dientes de ajo picaditos a dorar un poco. Cuando empiecen a coger color, añadimos los gambones pelados y dejamos que se nos hagan también un poco, removiendo bien. Es el momento de añadir el arroz de los vasitos (previamente descompactado en un bol para que nos sea más fácil), ponerle un poco de sal y dejarlo 3 ó 4 minutos, removiendo adecuadamente, para que se haga todo por igual. Llegado este momento, agregamos la salsa de setas, mezclamos y lo dejamos otro par de minutos en la sartén removiendo bien. Finalmente, lo servimos en el plato, espolvoreamos con un poco de perejil y, si queremos, lo cubrimos con un poco de queso rallado rico y un hilillo de nuestro mejor aceite. El verano se va a acabar lo mismo, pero va a dejarte mucho mejor sabor de boca.

viernes 11 de septiembre de 2009

GUISO MARINERO DE PSICÓLOGO


Nos adentramos hoy en el proceloso mundo de la cocina tradicional. De la cocina “fondo de armario”, por así decirlo. Ésa que tenemos que tener siempre a mano como fija en nuestro repertorio culinario. Y yo comprendo que es duro. Que enfrentarse a estos guisos tan de toda la vida, y hacerlos y que queden ricos, es como darle un culetazo moral a tu madre y defenestrarla por el ventanuco de la cocina con su delantalcito y todo. Y eso te deja mal cuerpo, como un regusto culposo tirando a molesto. Pero es hora de ir superando ciertos traumas infantiles. Que ya vamos teniendo una edad. Los americanos para estas cosas son más despegados. Del tipo de hijo que dice “mamá, ducharte no va a servir para nada. Hueles porque llevas dos semanas muertas” (esta escena salía en el “montaje del director” de Psicosis, creo, aunque igual no). Eso un hijo español sería incapaz. Aquí a una madre muerta, aunque huela regular, se le hace como poco una película de Almodóvar. Eso es lo español y lo decente. Tan español y decente como este guiso tradicional y marinero que os preparado hoy sin culpabilidades absurdas, porque ya soy un adulto responsable, porque llevo firmemente y en solitario las riendas de mi vida y porque mamá se ha ido al bingo. Y vuelve tarde.
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Ingredientes: 1 paquete de chipirones encebollados “Abrir y listo” de Isabel, 4 ó 5 patatas, 1 lata de cebolla frita (o 1 cebolla natural picada, si se prefiere), 1 brick de caldo de pescado, 4 dientes de ajo, aceite de oliva, sal, 1 hoja de laurel y pimentón.
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Preparación: ponemos los cuatro dientes de ajo enteros, aplastados un poco con el puño, en una cacerola con un chorreón de aceite, cuando esté caliente. Los dejamos dorar un poco y añadimos el contenido de la lata de cebolla. Añadimos las patatas peladas y troceadas (cascándolas un poco al romper, que luego queda más hilado el guiso), removemos bien, le añadimos un poco de sal, la hoja de laurel y dejamos que nos cojan colorcillo. Es el momento de ponerle un poco de pimentón (en mi caso, picante que le da un toquecillo exquisito, pero puede ser del normal tranquilamente) y agregar el caldo (no demasiado, para que luego quede espesote que está más rico). Cuando estén cocidas las patatas (unos quince minutos o cuando veáis que están blanditas) añadimos el contenido del paquete de chipirones, removemos bien y dejamos hacer a fuego flojito durante un par de minutos. Mamá estaría orgullosa. Picajosilla, pero orgullosa.

martes 1 de septiembre de 2009

TORTAS ANTITABACO


Dicen que fumar es malo. Y posiblemente sea verdad. Aunque también dicen que es verdad que el Hombre fue a la luna y cosas raras de esas, así que vaya usted a saber. La cosa es que los fumadores por lo menos, en estos tiempos de incertidumbre, saben de lo que van a morir (o lo que los va a matar), que no es poca cosa. Yo tengo un método muy eficaz para no fumar. Es comer. Tú te pasas el día comiendo sin parar y no echas de menos el cigarrito. No faltarán pesimistas patológicos, de esos que ven siempre la botella medio vacía (aunque se la hayan bebido ellos y de gorra), que dirán que puede tener efectos perniciosos, como reventar y cosas así. Pero si nos ponemos en ese plan, acabas no creyéndote ni que la crisis vaya a acabar el año que viene, y eso es derrotismo. Y puestos a combatir el nefando vicio del tabaco comiendo, nada mejor que un postrecito. Oye, ya que es por la salud, casi un tratamiento medicinal, una urgencia médica, que esté rico. Como estas tortas. ¿Qué que hago yo en pleno verano pensando en postres malévolos en vez de en ensaladas gráciles e ingrávidas ellas como pompas de jabón (y aproximadamente igual de apetitosas)? Pues no sé. Yo creo que estoy mal hecho y que a mí en la fábrica, en vez de ABS o algo así molón, me pusieron hambre acondicionada de serie. Un error muy gordo.

Ingredientes: 1 paquete de tocinillos de cielo Royal, 1 paquete de tortas de Alcázar o similar, 1 bote de cristal pequeño de leche evaporada Ideal, mermelada de fresas la Vieja Fábrica.
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Preparación: Ponemos un plato llano con Albal por encima, un plato hondo con la leche evaporada Ideal y los dejamos preparados. En un cazo ponemos el contenido del postre Royal y 300 cl. de agua. Removemos para que se deshaga bien y lo calentamos a fuego suave y dando vueltas hasta que hierva. Lo dejamos un minuto y listo. Mojamos una torta de Alcázar en la leche evaporada, la ponemos en el plato llano sobre el Albal (al que daremos un poco de forma de molde) y le ponemos tocinillo por encima. Otra torta y más tocinillo, y rematamos con una tercera, cubriendo con más postre líquido. Plegamos un poco el Albal sobre los laterales de las tortas para compactar el tocinillo que haya escurrido, y a la nevera a enfriar. Antes de servir, podemos cubrir la parte superior con mermelada de fresa fresquita.

domingo 23 de agosto de 2009

AVE (Arroz Veraniego Exótico)


El veranito y el arroz. Qué entrañable pareja. Pocas cosas apetecen más, después de un día de playa o piscina que una duchita para quitarnos la sal, el cloro (y lo que fuera eso calentito que hemos sentido al nadar cerca de un niño) y zamparnos un buen plato de arroz con gambas. Porque un arroz veraniego debe tener gambas. Luego verduras y toda las zarandajas acompañantes que quieras. Pero ¿un arroz estival sin gambas? Eso será comida para perros, un engañaenfermos, una terapia para estómagos resentidos, un consuelo para la venganza de Moctezuma, pero no un arroz veraniego en condiciones, no señor. Además las gambas deben tener una proporción justa y razonable en nuestro plato. Decía el emperador chino Chen-Nung (2.700 a.c) que la relación armónica, según el Tao, es de una gamba por grano de arroz. Los emperadores chinos siempre han tenido una cierta tendencia hacia la desmesura (véanse la muralla China y las uñarracas de Fu Manchú) pero no obstante es una referencia histórica no desdeñable. En cualquier caso mucho mejor que la de algunos chiringuitos, cuya proporción de gambas en el plato es la de las que se va a comer el dueño a nuestra salud, por vendernos a precios de marisco un arroz viudo teñido de amarillo, adornado con bigotes de crustáceo y chirlas vacías. Lo pilla Cheng-Nung y me lo capa. Al cero.

Ingredientes: 2 vasitos de arroz para microondas, ½ calabacín, 1 puerro, 2 dientes de ajo, 12 gambas (congeladas, por supuesto), 1 bote de salsa Tika Masala, salsa de tomate, curry en polvo, aceite y sal.
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Preparación: ponemos el ajo picado en una sartén con un poco de aceite caliente, dejamos que coja un poquito de color y añadimos el calabacín y el puerro cortado en tiras. Le damos unas vueltas (que quede con color pero crujientito) y añadimos un par de cucharadas de tomate frito (o crudo triturado). Dejamos que se haga un poco, abrimos en hueco entre las verduras y añadimos las gambas peladas y crudas. Cuando se doren un poco, espolvoreamos con curry, le ponemos sal, mezclamos bien y agregamos el arroz, previamente descompactado para que nos quede suelto. Ahora todo es cuestión de ir removiendo para que el arroz se empape bien del sabor de las gambas y la verdura, y adquiera una consistencia adecuada, lo que sucederá en tres o cuatro minutos. Servimos en el plato y adornamos con una cucharada de salsa Tika Masala. Un arroz rico, exótico como de por ahí lejos y rápido de hacer como el tren que le da nombre.

jueves 13 de agosto de 2009

PASTA PURA


Con tanta corrupción como hay, tienes pasta en la mano y la miras con prevención. Da como cosa. Que estás tú tan tranquilo poniendo un puchero a hervir y va de repente y te aparece por ahí el Bigotes o uno de esos con nombre de raterillo de salón de billares de los setenta, te regalan un traje y te metes en un lío. Así que andaba yo con mis raviolis rellenos de tomate y mozarella un tanto indeciso, porque no quiero que se me descarríen. ¿Cómo los preparo? Les pones carne y se te malean, los sirves con gambas y se te crecen con el marisco y acaban pidiendo unas chavalas por teléfono para celebrarlo en plan orgiástico y sicalíptico. Y no quería yo eso. Pero de repente, entre los vapores del agua hervida, tan purificantes ellos (aunque puede que influya también que creo que tengo un pequeño escape de gas y coloca un poco) lo he visto claro. Estos raviolis, para andar derechos, lo que necesitan es un poco de austeridad. Los hago con tomate natural y acompañados de ajos para que luego huelan y no me liguen con señoras descarriadas y se acabó. Pasta pura, pasta santa, pasta inmaculada. Será lo mejor. Por si acaso, además, los he hervido con agua bendita. Una vez en el plato los raviolis estaban tan agradecidos que han intentado regalarme un bolso, pero les he mirado con mala cara.

Ingredientes: 1 paquete de pasta Gran Ripieno Rana de tomate y mozarella , 1 bote de Tumaca Cidacos, 8 dientes de ajo, aceite de oliva, sal y orégano.

Preparación: la verdad es que cuando tienes una buena pasta fresca (sección refrigerados del súper) no merece la pena complicarse la vida. Así que ponemos abundante agua a hervir con un puñado de sal gruesa. Cuando lo haga añadimos la pasta y la hacemos según las instrucciones del envase (o un poquito más). En cualquier caso sin pasarnos que se nos puede salir el relleno. Mientras hierve, ponemos aceite en una sartén con el fuego suave y le echamos unos dientes de ajo, con piel y todo, para que se nos confiten. Por otro lado, en un vaso mismo, ponemos abundante orégano molido y un poco de nuestro mejor aceite de oliva. Escurrimos bien los raviolis, emplatamos, los cubrimos con un par de cucharadas generosas del Tumaca (que es tomate natural preparado para las tostadas del desayuno), un poco de sal gruesa, los ajos confitados bien escurridos de aceite y regamos el invento con nuestro aceite con orégano.